Ya sé: esta no es la segunda parte del blog anterior. Ya vendrá, lo prometo. El motivo de este interludio, es porque necesito exorcizar una mala experiencia que me sucedió la semana pasada. Que mejor manera que hacerla que escribiendo sobre ella, para que me sirva de lección.
En esta ocasión voy a empezar por la conclusión: Quien escribe estas líneas vale picha. Perdonen ustedes el lenguaje soez que acabo de emplear, que no es usual encontrar en estos escritos, pero que le puedo hacer, es la realidad. De todas formas, aprovecharé esta mala pata para empalmar con otro tema que he venido leyendo hace algunos meses y que me tiene cautivado, las falacias lógicas. Y es que me he dado cuenta lo difícil que es entablar una discusión saludable, un debate en el cual no se trate de arrollar al interlocutor hasta doblegarlo y hacerle ver que su punto de vista es erróneo. Las opiniones, sean de donde vengan, hay que respetarlas, y por ser un tema subjetivo, uno puede no estar de acuerdo, pero mal hace uno mirando al otro como una mente inferior o simplemente como a un cretino, solo porque no comparte tu línea de pensamiento. Aquí es donde entra el problema de las falacias lógicas: una falacia lógica es el intento de sustentación de un argumento siguiendo una serie de pasos que conllevan en teoría a la explicación exitosa del argumento en cuestión. Pero desafortunadamente, esa serie de pasos generalmente tienen graves falencias cuando se trata de esbozarlos usando, bueno, lógica formal.
Todo comenzó la semana pasada como dije. He tenido unos días difíciles debido a mi divorcio que está a mitad de camino. La semana pasada tuve unos días muy tensos, y cuando llegué a casa por la noche, se me dio por conectarme al Facebook para ver qué novedades había por allí. Estaba yo entonces leyendo entradas varias en dicha página, hasta que encontré esto, escrito por un antiguo condiscípulo de bachillerato:

¿Cuál debió ser mi reacción? Ignorar eso y seguir derecho. O sea, es la opinión del man, él tiene derecho a decir lo que quiera y si piensa eso, tiene toda la potestad de hacerlo gracias a lo que está consignado en nuestra constitución política. Uno puede estar de acuerdo o no, y como dije al principio, si fuera que teniendo una opinión diferente (no necesariamente contraria) se pudiera establecer un sano debate, pues vaya y venga, se procede. Pero mi error de cálculo fue creer que dicho debate saludable se podría entablar con él (a quien honestamente no conozco muy bien ni desde esa época), y se me dio por meter la cuchara. Craso error. Por favor hipotético lector, le pido toda su atención a que observe con detenimiento lo que procedí a preguntarle al man. Trate de leer mi pregunta desde el punto de vista más objetivo posible. Este fue el pecado que cometí preguntar:

Ayayay mamita mía. ¿En qué carajos estaba pensando yo? Yo dudo que alguien me vaya a creer, pero yo estoy convencido de que mi pregunta era válida. En serio, quería saber en qué medio de prensa hablada, escrita o audiovisual Piedad Córdoba había dicho semejante cosa tan insensible. O que evidencia y/o raciocinio lógico mi excompañero de colegio había seguido para llegar a esa conclusión, a lo mejor existía algún outlet informativo que yo no había escuchado, o sea, yo siempre doy el beneficio de la duda, nunca dije o asumí que el man estaba errado sin primero escuchar su premisa. Eso era todo. Yo entiendo que hay un problema muy grande con estas comunicaciones por internet, y es la falta de contexto. Porque no importa como escriba uno, el contexto siempre se lo pone el que lo lee**. ¿Sería que lo que escribí suena altanero? ¿Sería tal vez que suene a que estaba cuestionando semejante píldora de sabiduría que el hombre escribió? Honestamente no sé. Desafortunadamente así formulé la pregunta y probó ser una cagada monumental.
**Ojalá que se pudiera implementar un protocolo para dar contexto de lo que se dice en internet. Eso es casi que imposible, pero al menos minimiza un poco estos malos entendidos. Por ejemplo en lugar de solo escribir: ¡Cipote de esposa la que tengo! Decir [sarcasmo] ¡Cipote de esposa la que tengo! [/sarcasmo], que es diferente a decir [MasTragaoQueMediaEBobo] ¡Cipote de esposa la que tengo! [/MasTragaoQueMediaEBobo]. Mejora un poco creo yo.
¿Saben que me respondió el autor intelectual de ese post? Bueno, como dicen los gringos, un double whammi. Porque no solo me respondió con otra pregunta (cosa que me choca terriblemente), sino que además, utilizó la primera falacia lógica (la cual discutiré más adelante). Esta fue la respuesta que obtuve:

Mal haría yo en cometer el error de ponerle un contexto a dicha pregunta cuando ya me quejé de que eso pasa con mucha frecuencia por internet, pero no entendí. ¿Qué tiene que ver eso con mi pregunta? Tal como dije, yo esperaba que el me mandara un link a un artículo con un titular así como PIEDAD CORDOBA DICE QUE NO LE IMPORTAN SOLDADOS Y/O POLICIAS, a ocho columnas y ampliamente ilustrado. O no tenía que ser a ocho columnas, cualquier párrafo con unas declaraciones de ella bastaban. O como dije, un raciocinio lógico basado en hechos comprobables que hayan sucedido que uno pueda llegar a esa conclusión de que a doña Piedad no le importan soldados y policías. Nada de eso. El hombre quiere saber dónde estoy viviendo. Cabe anotar que a estas alturas, aunque ya había algún daño consumado, todavía tenía una última oportunidad de salir con tan solo unos arañazos. Pero claro que no, ¿Qué tenía que hacer este güevón su servidor? Obviamente, seguir puyando el avispero:

Ya de aquí para adelante, lo que viene es miseria pura. Este es el comentario que sigue unos minutos luego del mío:

A ver… veamos… primer enciso: y como sabes tú que a ella no le duele la vida de soldados y policías… enciso segundo: que tiene que ver donde vivo… conclusión: soy un argentino, chavista y cordobista. Coño. Con ustedes la segunda falacia lógica de la noche: argumento ad hominem:
“En lógica se conoce como argumento ad hominem (del latín, literalmente, “al hombre”) a un tipo de falacia. Consiste en decir que algo es falso, eludiendo presentar razones adecuadas para rebatir una determinada posición o conclusión. En su lugar se intenta atacar o desacreditar la persona que la defiende señalando una característica o creencia impopular de quien lo expresa.”
Un ataque personal es lo que se utilizó para descartar mi opinión. Lo más triste, es que en realidad yo no había esbozado opinión *alguna*, yo de veras sólo quería conocer el proceso lógico que lo llevó a esa conclusión. La madre. Nótese también que el que dijo el argumento ad hominem *no* es el mismo man del post original. ¿Se acuerdan que en el post anterior les dije que solo uno solo de los encuestados de lo de Neymar vs Teo se había inclinado por el barranquillero? Bueno, este es ese personaje, que nunca desaprovecha oportunidad para lanzarme este tipo de dardos.
De todas maneras, el posteador original arremetió con esto:

Tercera falacia lógica: Argumento ad ignorantiam. Wikipedia dice: “En lógica, un argumento ad ignorantiam, o argumentum ad ignorantiam, es una falacia que se comete al inferir la verdad de una proposición a partir de que no se haya podido probar su falsedad; o bien inferir la falsedad de una proposición a partir de que no se haya podido probar su verdad. Es decir, se comete cuando se infiere la verdad o falsedad de una proposición basándose en la ignorancia existente sobre ella”
En este caso, tengo que revisar 15 años de entrevistas de Piedad y encontrar una en la que exprese explícitamente dolor por los uniformados chibchas. Todo el peso de la demostración recae sobre mí. En otras palabras:
- No se puede refutar A
- Por lo tanto, A es verdadero.
A estas alturas, ya con la nariz sangrando, habiendo sido insultado como seguidor de la peor escoria política, uno debería pensar que ya tuve suficiente. ¿Cierto? ¡Falso! Falso de toda falsedad. Yo tenía que seguir yendo por más:

Traté en un acto desesperado de voltearle la cola al ad ignorantiam. A lo mejor Piedad nunca ha dicho literalmente que si le duelen la vida de los uniformados, pero tampoco ha dicho que no. Y creí tontamente que presentando un ejemplo (el hecho de que había activamente participado en el rescate de varios de esos compatriotas martirizados por el secuestro guerrilleril), era al menos, una guía, una posibilidad, una muestra de que a esa señora si le importan nuestros defensores de la patria. Inclusive tuve hasta la valentía de decirle que me parecían meras especulaciones lo que él estaba afirmando. Ante lo cual pregunto: ¿Qué otra respuesta iba yo a obtener, sino la cuarta y quinta falacia lógica de la noche?

Las razones de sobra (no mencionadas, por cierto) que tiene el ex condiscípulo no están en discusión con nadie. Y nadie es *nadie*. De haber sabido que este man estaba sentado sobre la verdad, me hubiese ahorrado toda esta verborrea. Yo prefiero darle espacio a Wikipedia, que nos explica con gracia y buena letra la definición de la falacia lógica conocida como Argumento ad verecundiam:
“Un Argumentum ad verecundiam, argumento de autoridad o Magister dixit es una forma de falacia. Consiste en defender algo como verdadero porque quien lo afirma tiene autoridad en la materia.”
De manera que, desde su posición de autoridad, si lo dice él, *tiene* que ser verdad. Fin de la discusión. Estas falacias de apelación a la autoridad son muy comunes. Aquí mismo en este blog alguien que no conozco me dijo que yo como iba a decir que Rentería no merecía ser Hall de la Fama, que se notaba que ni si quiera había jugado béisbol en mi vida. Como nunca jugué béisbol en mi vida, no tengo la autoridad. Y como no tengo la autoridad, mi premisa es falsa. Bonito así. ¿Recuerdan que les dije al principio de este ya largo post que la primera falacia lógica la iba a discutir más adelante? Bueno, pues esa pregunta, también fue ad verecundiam. Como yo no vivo en Colombia, no tengo la autoridad para opinar de cuestiones políticas o de Piedad Córdoba. Ergo cualquier cosa que diga al respecto es falsa.
Este último post tiene otro ataque personal. Que como me afectó lo que me dijo, entonces me ruega que no lo lea. ¿Más bien no debió haber dicho que no opine? Porque si solo hubiese leído el post y de haber seguido mi camino, nada hubiese pasado. El problema fue que cometí la insolencia de preguntar y cuestionar. Wikipedia, por favor muéstranos la definición de Tu quoque, por favor:
“Se denomina tu quoque (locución latina que significa ‘tú también’) al argumento que consiste en rechazar un razonamiento, o considerarlo falso, alegando la inconsistencia de quien lo propone. Es, por tanto, una variante de la falacia ad hominem, o de la falacia ad personam (cfr. Perelman) o ataque personal, mediante la cual se procura demostrar que una crítica o una objeción se aplica igualmente a la persona que la realiza, rechazándola sin entrar a analizarla.”
Tremenda palera que me llevé. ¡Y aún hay más! Tentado estuve de decirle eso de que estaba sentado sobre la verdad, pero opté por una respuesta un poco más moderada. Me limité a decir que siendo como eran sus razones, entonces era lo que él creía. Allí terminaron las respuestas del man, pero por supuesto, no podía faltar otro ad hominem, proveniente de una persona que ignoro quien sea, pero se sintió muy ofendida de mis palabras:

¿De que tendré los ojos tapados? ¿Será de mierda? ¿De odio y resentimiento chavista-cordobista? Ni idea. A esas alturas ya yo estaba en la lona, derrotado y agarrotado. Decidí, por fin, retirarme del tinglado con la derrota a cuestas. Tentado estuve de contestarle a la señorita esta algo como “Soy sobrino del presidente Daniel Ortega, quien ejerció la soberanía soberana (¿?) de las aguas del Mar Caribe en los alrededores de San Andrés, isla que le pertenece a los nicaragüenses pero intereses oligarcas y transnacionales le arrebataron al pueblo nica. Hasta siempre comandante Chávez larga vida a la revolución bolivariana y Piedad Córdoba a la presidencia en el 2014!” pero honestamente no me sentía en condiciones de trolear a nadie, primero por el estado emocional tan pobre que yo tenía, pero más importante, porque ese no es mi estilo. Eso sí, ¿ven el +1 “me gusta” que tiene ese post? Ese es mío. Ignoro si eso transmite algún tipo de mensaje, pero al menos para que sepa que si le leí su ataque personal.
Al día siguiente, la eminencia política publicó otro post en el que decía que “alguien” (no utilizó mi nombre, gracias al señor Alá que está en los cielos) lo había acusado de especular, y que traía la prueba reina: el día que Piedad Córdoba lanzó arengas para que el gobierno de Alvaro Hurí Bebeles fuera denunciado y revocado por la ciudadanía. Que palabras tan duras. Que zafada de cadena tan fea de esa señora. Totalmente reprochables esas palabras, en su momento mostré mi profundo desacuerdo y desilusión de que haya dicho una cosa tan terrible. No es que importe mucho, ya los argumentos fueron presentados y yo soy un chavista-kirchnerista-orteguista-piedadoso comunista de mierda. Pero y yo pregunto: ¿Qué tiene que ver esa declaración con la afirmación inicial? ¿Demuestra eso que a Piedad no le duelen la muerte de los avengers de la patria? ¿No será más bien que estamos ante otra falacia lógica? Wikipedia, los honores por favor:
“Conclusión irrelevante o ignoratio elenchi: Es la falacia lógica de presentar un argumento que puede ser por sí mismo válido, pero que prueba o soporta una proposición diferente a que la que debería apoyar. También en algunos casos estas conclusiones irrelevantes son intentos deliberados por parte de manipuladores, expertos en falacias lógicas, de cambiar el asunto de la conversación.”
A estas alturas del partido ya tuve el tino de ni entrar a decir nada, y al parecer, la cosa terminó de ese tamaño. Ya le dí unfollow al tipo, y le di gusto, no voy a leer nunca más ninguna de las brillantes tesis que sale de tal eminencia. Pero la madre, que pendejo soy.